marzo 6, 2025

Inositol: revisión de literatura

AUTOR: Dra. Karla Mireya Arellano Gómez, Dr. Jesús Casas Maturino, Dra. Ana Karen Alegría García, Dra. Claudia Lizbeth Robles Márquez, Dr. Jovani Miguel Luna Moreno, Dra. Angélica Alejandra Sarmiento Plascencia.

 

Resumen

El inositol, un compuesto perteneciente al grupo de los polialcoholes, ha despertado un interés creciente en la comunidad científica debido a su potencial en el tratamiento de la obesidad, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo. Este artículo examina en profundidad la estructura química del inositol, su presencia en diferentes alimentos, su mecanismo de acción en el cuerpo humano y su posible aplicación clínica en el tratamiento de la obesidad. Además, se discuten las dosis recomendadas, contraindicaciones y reacciones adversas, ofreciendo una visión integral de este compuesto en el contexto de la obesidad.

Palabras clave: inositol, mioinositol, hexakisfosfato

 

Abstract

Inositol is a compound in the polyalcohols group that has gained increasing interest in the scientific community for its potential role in treating obesity, a condition that affects millions of people worldwide. This article offers a detailed examination of inositol’s chemical structure, its presence in various foods, its mechanism of action in the human body, and its possible clinical applications for obesity treatment. Furthermore, it discusses recommended dosages, contraindications, and potential adverse reactions, providing a comprehensive overview of this compound in the context of obesity.

Keywords: inositol, myoinositol, hexakisphosphate

 

Introducción

La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, afectando a más de 650 millones de personas adultas según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este trastorno se asocia con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.1

En este contexto, la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas para manejar la obesidad es crucial. El inositol, un compuesto natural presente en muchos alimentos, ha emergido como un posible agente terapéutico en el tratamiento de la obesidad debido a sus efectos en la regulación de la insulina y el metabolismo lipídico.2

Durante las últimas décadas, la investigación sobre el inositol se ha expandido, incluyendo su uso potencial en el tratamiento de enfermedades metabólicas como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la diabetes tipo 2 y, más recientemente, la obesidad.

Estudios recientes sugieren que el inositol puede contribuir a la reducción del peso corporal al mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que a su vez facilita la pérdida de peso. Además, se ha observado que el inositol puede mejorar el perfil lipídico en personas con obesidad, reduciendo las concentraciones de colesterol LDL y triglicéridos, y aumentando el colesterol HDL.

Aunque los resultados son prometedores, se requieren más estudios clínicos para confirmar la eficacia del inositol en el tratamiento de la obesidad y para determinar las dosis óptimas y la duración del tratamiento. El inositol podría convertirse en un componente clave en el manejo de la obesidad, especialmente cuando se combina con una dieta saludable y ejercicio regular.

Definición

El inositol es un compuesto químico clasificado como un polialcohol o azúcar-alcohol. Aunque no es un azúcar en el sentido estricto, comparte algunas propiedades con los azúcares. Los inositoles, especialmente el mioinositol y el hexakisfosfato de inositol, también conocido como ácido fítico o IP6, se distinguen por actividades biológicas en múltiples efectos beneficiosos para la salud, con propiedades distintivas en el metabolismo energético y los trastornos metabólicos.3

Se encuentra de forma natural en una variedad de alimentos, especialmente en frutas, frijoles, cereales integrales, avellanas, coco, pistaches y nueces.

Estructura química

La estructura química del inositol está conformada por un anillo de seis carbonos (ciclohexano), cada uno de ellos unido a un grupo hidroxilo (-OH). Esta disposición da como resultado la fórmula molecular C6H12O6, la misma que la glucosa, aunque difieren en su estructura. La configuración espacial del mioinositol, con una conformación de silla, es crucial para su papel en diversas funciones biológicas, incluidas la señalización celular y la regulación del metabolismo de los lípidos.3

El inositol se presenta en diferentes formas conocidas como estereoisómeros y se sabe que hay nueve posibles estereoisómeros. Estos se forman a través de la epimerización de su grupo hidroxilo 6, y cinco de ellos (mio-, escilo-, muco-, neo- y d-quiro-inositol) se producen de forma natural, mientras que los otros cuatro isómeros posibles (l-quiro-, alo-, epi- y cis-inositol) se derivan de los mioinos.

En su forma más abundante y la más relevante biológicamente, el mioinositol, desempeña un papel vital en la estructura de las membranas celulares, ya que es un precursor del fosfatidilinositol, una molécula que participa en la señalización intracelular, especialmente en la vía de la insulina. Esta relación con la insulina es lo que hace que el inositol sea particularmente interesante en el contexto del manejo de la obesidad.2

 

Historia del inositol en medicina

El descubrimiento del inositol se remonta al siglo XIX, cuando fue identificado por primera vez en tejidos animales; sin embargo, su relevancia clínica no se hizo evidente hasta mediados del siglo XX.1 A partir de entonces, se comenzó a estudiar su papel en la biología celular y su importancia en el metabolismo de las grasas y la señalización de la insulina.

Su nombre proviene del griego inos, que significa músculo. Fue bautizado y descubierto por el químico alemán Josef Sherer en 1850 cuando lo aisló por primera vez del tejido muscular y lo nombro inosita debido a su sabor dulce. Dado que es un fosfolípido poco abundante de la membrana celular, representando aproximadamente el 3% de la fracción total de fosfolípidos, tenía una función poco conocida, siendo hasta el año 1953 cuando los científicos Lowell E. Hokin y Mabel Hokin, al estudiar el sistema de la fosfolipasa C, descubrieron que la mayoría de los mensajeros químicos estimulaban el metabolismo del inositol, lo que era capaz de aumentar su recambio en diversos tejidos. Sin embargo, no fue hasta en 1975 cuando el científico Robert Michell señaló que los mensajeros químicos que incrementaban el metabolismo de este fosfolípido tenían también gran capacidad para aumentar la concentración de calcio en el citoplasma, lo cual es de suma importancia, ya que el calcio es el mediador de un gran número de procesos metabólicos, ayudando en su propia elaboración y en la respuesta a los mensajes que llegan de su ambiente.

La teoría fue confirmada en 1983 cuando Michael Berridge y colaboradores aportan la primera evidencia de que este era el mediador de la liberación de calcio almacenado en el retículo endoplasmático, funcionando como un segundo mensajero posterior a todos sus procesos metabólicos. Tiempo después, la química Clint Ballou y sus colaboradores lograron demostrar que el fosfatidilinositol tiene el enlace de fosfato diéster entre el carbono 3 del glicerol y el D-1-hidroxilo del inositol, haciéndolo útil en múltiples funciones, entre las que destaca el mantenimiento del buen estado de las células nerviosas, ya que junto con la colina, es responsable de la creación de neurotransmisores; también ayuda a impedir que los lípidos se depositen en el hígado y así favorecer su transporte y penetración en las células.

Las últimas investigaciones señalan múltiples funciones en ginecología, psicología, psiquiatría y endocrinología, con lo que se comprueba su importancia en el cuerpo humano.4,5

Durante las últimas décadas, la investigación sobre el inositol se ha expandido, incluyendo su uso potencial en el tratamiento de enfermedades metabólicas como el SOP, la diabetes tipo 2 y, más recientemente, la obesidad.

Varios estudios han demostrado que el inositol puede mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la acumulación de grasa en el hígado, lo que ha llevado a un interés creciente en su aplicación como tratamiento complementario en la obesidad. Además, la disponibilidad de suplementos de inositol ha facilitado la investigación clínica sobre sus efectos en la salud humana.

 

Fuentes alimenticias de inositol

Se encuentra sintetizado de manera endógena en el cuerpo a una cantidad de 4 g al día o lo podemos encontrar en cantidades pequeñas en algunos alimentos, como verduras, cereales integrales, frutos secos o legumbres a una cantidad de 1 g al día. Es reconocido como de uso seguro por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) del Gobierno de Estados Unidos, pudiendo ser usado en alimentos sin ninguna contraindicación e incluso consumido como suplemento nutritivo en alimentos dietéticos o para lactantes.6

El inositol se encuentra de manera natural en una amplia variedad de alimentos. Las mayores concentraciones de inositol se encuentran en alimentos de origen vegetal, especialmente aquellos ricos en fibra dietética.7 Entre las fuentes más comunes se incluyen:

  • Frutas cítricas: naranjas, limones y toronjas
  • Legumbres: frijoles, garbanzos y lentejas
  • Granos enteros: avena, arroz integral y trigo integral
  • Nueces: almendras, nueces y cacahuates

También es posible encontrar inositol en pequeñas cantidades en alimentos de origen animal, aunque las fuentes vegetales son las más ricas en este compuesto. Debido a su presencia en una variedad de alimentos saludables, el inositol es un componente común en muchas dietas equilibradas, lo que facilita su ingesta a través de la alimentación natural.

Es un componente de las dietas a base de cereales y legumbres, pues se encuentra en el arroz, trigo, guisantes, frijoles, avena y cebada en concentraciones que van del 0.4 al 6.4%, en los que se conoce como ácido fítico y es fácilmente disponible para el consumo. Basándose en la vía antes mencionada, la posición 2 es la última posición en ser fosforilada en células de mamíferos y la presencia del grupo fosfato en las posiciones 1, 2, 3 (axial, ecuatorial y axial) contribuye a sus propiedades únicas como antioxidante y capacidad quelante específica de elementos potencialmente tóxicos.3

 

Mecanismo de acción en la obesidad

El inositol surge como derivado de la vitamina B como agente insulinosensibilizante. Entre sus principales funciones se encuentran impulsar la síntesis de glucógeno, transformar la glucosa intracelular a glucógeno y promover el transporte de glucosa al interior de la célula por medio del GLUT 4, ocasionando una disminución de las concentraciones de glucosa a nivel plasmático y una sensibilización de la insulina en el organismo.8

El inositol actúa en varias vías metabólicas que son esenciales en el desarrollo y manejo de la obesidad.9 Uno de los mecanismos más importantes es su capacidad para mejorar la sensibilidad a la insulina. El mioinositol y el D-chiroinositol, sus formas más activas, participan en la señalización de la insulina al actuar como precursores de los segundos mensajeros que facilitan la acción de la insulina en las células.2 Esta acción es crucial para la regulación de las concentraciones de glucosa en sangre y el almacenamiento de grasas.

Se ha demostrado que los fosfatos de inositol de IP6 aumentan la energía celular al aumentar la glucólisis y la función mitocondrial. El IP7 también desempeña un papel en la vía de señalización de la insulina al reducir la sensibilidad a esta en los órganos metabólicos diana, incluidos los tejidos adiposos. Entre todos los fosfatos de inositol, el IP6 parece ser el agente más intrigante por varias razones. Un anillo de inositol de seis carbonos en el IP6 representa la fracción básica de los carbohidratos y sus derivados de fosfato inferiores (IP1-5). El IP6 es un polifosfato muy estable y el más abundante en la naturaleza.3

Además, el inositol contribuye a la reducción de la acumulación de lípidos en el hígado, un problema común en personas con obesidad y resistencia a la insulina. Al mejorar la función hepática y reducir la lipogénesis, el inositol puede ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar esteatosis hepática no alcohólica, una condición frecuente en personas con obesidad.

Otro mecanismo relevante es la regulación del metabolismo del glucógeno en los músculos y el hígado. El inositol promueve la conversión de glucosa en glucógeno, mejorando así la disponibilidad de energía durante el ejercicio físico y reduciendo la probabilidad de almacenamiento de glucosa en forma de grasa.7

Las moléculas del inositol disminuyen la resistencia a la insulina, aumentan la sensibilidad a esta y tienen diversas propiedades importantes, desde la señalización celular hasta el metabolismo. La evidencia mostró que los fosfatos de inositol podrían mejorar el oscurecimiento de los adipocitos blancos y mejorar directamente la sensibilidad a la insulina a través de los adipocitos. Además, se considera que los pirofosfatos de inositol que contienen enlaces de fosfato de alta energía aumentan la energía celular. A pesar de todos los avances recientes, muchos aspectos de la bioactividad de los fosfatos de inositol aún no están claros, especialmente sus efectos sobre la resistencia a la insulina y la alteración del metabolismo, por lo que se necesita más investigación.3

 

Dosis y administración

La dosis de inositol recomendada para el tratamiento de la obesidad varía dependiendo del individuo y de las formulaciones utilizadas. Generalmente, las dosis oscilan entre 2 y 4 g diarios, aunque en algunos estudios se han utilizado dosis más altas. El mioinositol y el D-chiroinositol son las formas más comunes administradas como suplementos. Estos compuestos se pueden encontrar tanto en polvo como en cápsulas, facilitando su consumo diario. Aunque el inositol es generalmente seguro, el monitoreo médico garantiza un uso adecuado y maximiza los beneficios terapéuticos.

Algunos estudios muestran que el inositol a dosis de 600 mg cada 12 horas mejoró el índice de HOMA en pacientes con resistencia a la insulina. Sin embargo, en otros estudios se demostró una concordancia con la dosis en polvo de 2000 mg cada 12 horas, dando los mismos resultados en ambas dosis.8

 

Aplicaciones clínicas en la obesidad

El inositol ha sido estudiado principalmente en el contexto del SOP, en el que ha demostrado ser efectivo en la mejora de la función ovárica y en la reducción del peso corporal en mujeres que padecen este trastorno.7 Sin embargo, su aplicación clínica se está expandiendo al tratamiento de la obesidad en la población general.

Estudios recientes sugieren que el inositol puede contribuir a la reducción del peso corporal al mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que a su vez facilita la pérdida de peso. Además, se ha observado que el inositol puede mejorar el perfil lipídico en personas con obesidad, reduciendo las concentraciones de colesterol LDL y triglicéridos, y aumentando el colesterol HDL.

Aunque los resultados son prometedores, se requieren más estudios clínicos para confirmar la eficacia del inositol en el tratamiento de la obesidad y para determinar las dosis óptimas y la duración del tratamiento. El inositol podría convertirse en un componente clave en el manejo de la obesidad, especialmente cuando se combina con una dieta saludable y ejercicio regular.

Se ha observado que una disminución del inositol en la dieta provoca una acumulación de triacilglicerol, colesterol y lípidos no esterificados en el hígado, lo que conduce a desarrollar complicaciones asociadas con la diabetes.10

 

Contraindicaciones y reacciones adversas

El inositol se considera seguro para la mayoría de las personas cuando se consume en las dosis recomendadas: sin embargo, como cualquier suplemento, su uso puede estar contraindicado en ciertos casos, como en el trastorno bipolar, debiéndose tener precaución, ya que el inositol puede interferir con los neurotransmisores y potencialmente desencadenar episodios maniacos.

En términos de reacciones adversas, los efectos secundarios del inositol son generalmente leves y pueden incluir náusea, fatiga, mareo y diarrea. Estos efectos suelen presentarse cuando se consumen dosis superiores a las recomendadas. Por esta razón, es fundamental seguir las pautas de dosificación y consultar con un médico antes de iniciar la suplementación.

Conclusión

El inositol emerge como una opción prometedora debido a que los inositoles y los fosfatos de inositol son abundantes en los alimentos, especialmente en la dieta mediterránea. Se ha demostrado que tiene diversos beneficios para la salud, como anticancerígeno, antidiabético, antioxidante y antiinflamatorio. Como mediadores de la acción de la insulina, se ha demostrado que mio-, d-chiro-inositol e IP6 disminuyen de manera constante la resistencia a la insulina y mejoran la sensibilidad a esta. Los efectos en el metabolismo de los carbohidratos y la glucosa aún continúan en estudio.

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