Dr. Mario Alfredo Rodríguez León
Especialista en Medicina Familiar y Académico en la UNAM
Resumen
Las infecciones de las vías respiratorias son la principal causa de morbilidad en México. Si bien su origen es mayoritariamente viral, es una condición que puede complicarse con una sobreinfección bacteriana, situación en la que es menester agregar antibiótico a la terapéutica. Para este fin, en el ámbito de la pediatría se cuenta con diferentes opciones para su tratamiento; si bien destacan los betalactámicos como la primera opción, su posología requiere al menos dos tomas al día durante 7 a 10 días. Azitromicina es una alternativa a este esquema, pues es eficaz y segura. Dada su importante penetración en tejidos y fagocitos, muestra propiedades antiinflamatorias y otras en investigación que marcan la diferencia en el paciente ambulatorio. Su presencia efectiva en plasma alcanza 68 horas, lo que permite esquemas de una sola toma al día durante 3 días.
Palabras clave: macrólidos, azitromicina, infección respiratoria aguda, infecciones del tracto respiratorio, tracoma
Abstract
Respiratory tract infections are the leading cause of illness in Mexico. Although these infections are primarily caused by viruses, they can lead to bacterial superinfection, requiring antibiotic treatment. In pediatrics, several treatment options are available, with beta-lactams being the first-line choice. However, these antibiotics require at least 2 doses per day for 7 to 10 days. Azithromycin is an alternative to this regimen. It is both effective and safe, with significant tissue penetration and phagocytic uptake. Azithromycin also possesses anti-inflammatory properties and other characteristics currently under study, making it a valuable option in outpatient settings. Its effective plasma concentration can last up to 68 hours, allowing a once-daily dosage over three days.
Keywords: macrolides, azithromycin, acute respiratory infection, respiratory tract infections, trachoma
Introducción
Azitromicina (AZM) es un fármaco que en tiempos recientes ha motivado múltiples estudios; su uso tradicional como antibiótico ha dejado una marca positiva con el paso del tiempo. Durante la pandemia por COVID-19, AZM marcó pauta al ser incluida en varios esquemas para contener la evolución a complicaciones.
Su uso en el campo de la pediatría es amplio y justificado ante diversas situaciones clínicas, entre las que destacan las infecciones del aparato respiratorio, así como otros retos en los que ha demostrado eficacia y seguridad. Esta reflexión se centra en el uso de AZM en la infancia.
Generalidades sobre azitromicina
Antibiótico
AZM es un antibiótico que prácticamente desde su descubrimiento fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de infecciones respiratorias como la neumonía, infecciones genitourinarias como la clamidia e infecciones entéricas como la fiebre tifoidea, así como amplios ensayos clínicos para su uso contra el paludismo.1
Entre sus cualidades, destaca su biodisponibilidad oral absoluta: 35 a 42% en voluntarios sanos y en pacientes con fibrosis quística. Tras su administración oral en una sola dosis de 500 mg, muestra una alta concentración inhibitoria mínima (CIM) en los tejidos, lo que inhibe al 90% de los patógenos probables. Su concentración en fagocitos puede alcanzar más de 200 veces la concentración sérica y, debido a una vida media de 68 horas, sus concentraciones efectivas pueden mantenerse durante varios días. Durante los recientes 50 años, esta masiva localización de AZM en los fagocitos y su posterior distribución hacia los focos de infección como parte del sistema inmunitario innato le permiten el éxito en una gran cantidad de infecciones; es decir, posee un amplio espectro que le confiere un sello distintivo. Estas notables propiedades farmacocinéticas también han impulsado la investigación mundial en curso sobre las propiedades antivirales de azitromicina.1
Acción antiinflamatoria
Recientemente, se descubrió que AZM desempeña un papel en el tratamiento de las enfermedades crónicas de las vías respiratorias. Al inhibir la actividad de AP-1 y NF-κB, AZM puede reducir las concentraciones de MUC5AC y MMP9, disminuyendo así la hipersecreción de moco en las vías respiratorias. Además, AZM puede inhibir la producción de IL-8 inducida por TNF-α y ejercer un efecto antiinflamatorio. Estos datos proporcionan una posible explicación de la eficacia clínica de los macrólidos para el tratamiento de las enfermedades respiratorias crónicas.2
Propiedades antitumorales
Además de esta actividad antibacteriana, AZM también desempeña un papel antiinflamatorio al inhibir la secreción de citocinas proinflamatorias, incluida la interleucina-8 (IL-8), una quimiocina autocrina y/o paracrina, promotora de tumores, que regula la supervivencia y la proliferación de diversas células tumorales. La expresión anormal de IL-8 en las células tumorales afecta su potencial metastásico mediante la producción y secreción de la metaloproteinasa de matriz 9 (MMP-9). AZM puede suprimir la actividad y la producción de MMP9 en las células epiteliales de las vías respiratorias, con lo que inhibe la hipersecreción de moco. Además, AZM puede inhibir la producción de IL-8 inducida por el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α). De hecho, varios estudios previos informaron que AZM puede inhibir la proliferación de células de cáncer de cuello uterino y gástrico y, con ello, incrementar la eficacia de la quimioterapia contra el cáncer de pulmón de células no pequeñas; sin embargo, señalan que el mecanismo del efecto anticancerígeno de AZM aún no está claro.2
Indicaciones de azitromicina
De manera puntual, las Guías de Práctica Clínica de Médicos sin Fronteras señalan la utilidad clínica de AZM:3
- Tracoma, conjuntivitis por Chlamydia trachomatis
- Cervicitis y uretritis por Chlamydia trachomatis (en asociación con un tratamiento para la gonorrea), donovanosis, chancro blando, sífilis temprana
- Cólera (si la cepa es sensible), fiebre tifoidea, pian (frambesia), leptospirosis, fiebre recurrentes por piojos y garrapatas
- Tos ferina, difteria, neumonía por Mycoplasma pneumoniae y Chlamydophila pneumoniae
- Tratamiento de segunda elección de la shigelosis
- Angina estreptocócica, otitis media aguda, únicamente en caso de alergia a las penicilinas
Otras guías clínicas dan opción al uso de AZM en infecciones bacterianas de las vías respiratorias superiores, como alternativa a los betalactámicos —solos o en combinación con clavulanato— o como primera opción en pacientes con alergia real a estos.4,5 Los betalactámicos, solos o combinados, requieren de 7 a 10 días de tratamiento, con al menos dos tomas al día, lo que con frecuencia dificulta la adherencia al tratamiento. En tanto que, como se mencionó previamente, AZM tiene una alta penetración a los tejidos y a los fagocitos, esto con rapidez y con una vida media que alcanza las 68 horas. Con base en estas propiedades, los tratamientos con AZM requieren de una sola toma al día y, en buena parte de los casos, solo por 3 días, lo que se traduce en una elevada adherencia al tratamiento, derivando en éxito terapéutico y limitación de complicaciones.1
Otras propuestas para el uso de AZM incluyen la bronquiolitis y las sibilancias en niños durante los dos primeros años de vida, si bien esta indicación se mantiene como no concluyente, con base en hallazgos de distintos grupos de investigación. Además, es útil en lactantes con fibrosis quística, en quienes AZM muestra reducción del grosor de la pared bronquial y posiblemente un efecto positivo en la perfusión pulmonar.6,7
La dosis recomendada en pediatría es de 10 mg/kg de peso en una sola toma oral de la suspensión, por 3 días. A los 12 años, prácticamente se utiliza la dosis de 500 mg/día en tabletas y por 3 días.8
Seguridad de azitromicina
En los 50 años de AZM, se han reportado diversos eventos adversos asociados, en particular en niños. En un metaanálisis sobre el uso de AZM en niños con asma, se observó que los principales efectos adversos fueron náusea, diarrea y dolor abdominal. Otra revisión sistemática sobre el uso de AZM en neonatos destacó el riesgo de estenosis hipertrófica del píloro infantil.9
Con base en estas evidencias, Zeng et al. realizaron una revisión sistemática cuyo objetivo fue evaluar la toxicidad de AZM, tanto en dosis masiva (1 g en adultos o 20 mg/kg de peso en niños, dosis única en programas para la prevención y manejo de tracoma)10 como en dosis no masiva en neonatos, lactantes y niños hasta los 18 años. Esta revisión sistemática fue propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de los protocolos que respalden el desarrollo de una guía sobre el uso de AZM en pediatría para orientar a los tomadores de decisiones sobre políticas de salud internacionales y determinar su papel en la contención de la mortalidad infantil.9
Este metaanálisis destaca que la incidencia de reacciones adversas a medicamentos (RAM) fue ligeramente mayor en las comunidades que recibieron AZM oral en dosis masiva, en comparación con las no tratadas. Las RAM más comunes fueron dolor abdominal y vómito en la vigilancia de eventos adversos durante un gran ensayo clínico aleatorizado, en tanto que en el análisis sobre el uso no masivo de AZM se notificó un total de 1967 RAM en 10,132 pacientes procedentes de 63 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y de 22 estudios de cohortes prospectivos, lo que representa 19.4%. Las RAM gastrointestinales (GI) fueron las más frecuentes, representando casi la mitad de estas (938/1967, 47.7%), seguidas de alteraciones en las pruebas de laboratorio (239/1967, 12.2%) y RAM respiratorias, torácicas y mediastínicas (186/1967, 9.4%). La diarrea fue el evento adverso más frecuente entre las RAM GI, representando 18.3% del total de RAM, con un riesgo de 3.56 por cada 100 pacientes. Otras reacciones adversas comunes incluyeron vómito (2.56 por cada 100 pacientes), dolor abdominal (1.37 por cada 100 pacientes) y náusea (0.71 por cada 100 pacientes). Los autores concluyeron que las principales reacciones adversas a AZM, tanto en programas con uso de dosis masiva como en los de administración no masiva, fueron gastrointestinales, específicamente diarrea, dolor abdominal y vómito. En el caso de AZM no administrada como dosis masiva, la toxicidad más grave se centró en reacciones adversas cardiacas (prolongación de QT) y síndrome hepatopulmonar idiopático. El aumento de la dosis incrementó el riesgo de reacciones adversas. Cabe destacar que las reacciones graves fueron en muy baja proporción.9
Conclusiones
En el ámbito de la pediatría, azitromicina desempeña un papel importante frente a diversos retos. Si bien su uso principal es como primera opción en pacientes alérgicos a los betalactámicos con infecciones respiratorias, tanto de vías altas como bajas, en los últimos años ha ganado posicionamiento gracias a su alta eficacia, su buen perfil de seguridad y sus ventajas posológicas, pues se administra en una única dosis al día y solo durante 3 días.
Además, azitromicina cuenta con otras indicaciones en pediatría, algunas ya bien consolidadas y otras aún en investigación. Existe evidencia sobre sus cualidades antiinflamatorias, que le otorgan un lugar relevante en pacientes con enfermedades crónicas del tracto respiratorio, como asma y fibrosis quística. Este efecto antiinflamatorio también se asocia con propiedades antivirales y antineoplásicas.
Referencias
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